En la era de la viralidad, es común ver cómo un meme, una frase de una película o la imagen de un personaje famoso se convierten en parte de la cultura popular de la noche a la mañana. Para un emprendedor con visión comercial, la idea de capitalizar esa popularidad y registrar ese elemento como marca para vender camisetas, tazas o cualquier otro producto puede parecer una genialidad.
Sin embargo, esta idea se topa de frente con una de las barreras más importantes de la propiedad intelectual: los derechos de autor y los impedimentos legales.
El Muro de los Derechos de Autor
La gran mayoría de los personajes de películas, series, videojuegos o libros están protegidos por derechos de autor. Esto significa que tienen un dueño (usualmente el creador o el estudio de producción) y nadie puede reproducir, distribuir o crear obras derivadas de ese personaje sin una licencia explícita.
Intentar registrar a «Mickey Mouse», «Harry Potter» o «Goku» como tu marca para vender productos es una infracción directa a los derechos de autor. El IMPI rechazará tu solicitud de inmediato, ya que la ley prohíbe el registro de signos que reproduzcan obras protegidas por derechos de autor sin el consentimiento del titular.
¿Y qué pasa con los Memes?
Los memes son un caso aún más complejo. Aunque parezcan de «dominio público», casi siempre tienen un origen:
- Una Fotografía: La foto original está protegida por los derechos de autor del fotógrafo.
- Un Fotograma de Película: La imagen pertenece al estudio cinematográfico.
- Un Dibujo o Ilustración: El creador original es el dueño de los derechos.
Registrar un meme como marca es legalmente muy arriesgado. Aunque el creador original no se haya percatado, en el momento en que empieces a generar dinero con su obra, podría iniciar acciones legales en tu contra por infracción de derechos de autor.
La Excepción: La Parodia (Un Terreno Peligroso)
La ley en muchos países contempla la «parodia» como una excepción al uso de obras protegidas. Sin embargo, la línea entre una parodia legítima y una simple copia con fines comerciales es extremadamente delgada y sujeta a la interpretación de un juez. Basar un modelo de negocio en la parodia es una estrategia de alto riesgo legal.
La Conclusión: Crea, no Copies
El camino seguro y ético para construir una marca valiosa es la originalidad. En lugar de intentar colgarte de la fama de una creación ajena, invierte tu energía en crear un nombre, un logo y una identidad que sean únicos y 100% tuyos. Solo así podrás construir un activo que sea legalmente sólido y que puedas proteger, hacer crecer y defender a largo plazo.
La creatividad es el alma de una gran marca. No arriesgues tu negocio por un atajo viral. Contáctanos y te ayudaremos a construir y proteger una marca original y poderosa.

